Cómo una fotografía terminó convirtiéndose en una carta digital
La historia de MyLocal: por qué el reto no era la IA, sino que todo resultara sencillo.
Entender el problema antes de construir la solución.
Eso es lo que hago.
Prefiero entender cómo trabaja una organización, cómo decide y qué dificultades hacen el día a día más lento de lo necesario.
Muchas veces el problema no está donde parece: una tarea repetitiva, información que nadie encuentra, procesos que dependen siempre de la misma persona, sistemas que no se hablan entre ellos.
Cuando entendemos ese punto, surgen soluciones sencillas que cambian la forma de trabajar de todo un equipo.
Cómo funciona de verdad.
Dónde está el problema.
La solución más sencilla.
Desarrollar la herramienta.
Aprender del uso diario.
Y ocurre algo curioso: cuando un equipo deja de perder tiempo en tareas repetitivas, las conversaciones cambian. Aparecen ideas nuevas. La gente dedica más tiempo a decidir y menos a copiar información. Ese es el momento que más disfruto de un proyecto.
No todas se resuelven igual.
Algunas organizaciones necesitan responder cientos de preguntas cada día. Ahí la inteligencia artificial ayuda a encontrar respuestas: no sustituye la experiencia, la complementa. Y si los datos son sensibles, funciona dentro de la propia empresa.
Mover información, copiar datos, clasificar documentos, enviar informes. Automatizarlas no sustituye a nadie: le devuelve tiempo al equipo para lo que sí necesita a las personas.
No hay dos organizaciones que trabajen igual. A veces la solución es una aplicación a medida, conectada con lo que ya usáis, que se adapta a vuestra forma de trabajar en lugar de imponer otra.
A menudo el problema no está en una aplicación, sino en que los sistemas no se hablan. Conectar software, datos, máquinas y sensores hace que la información fluya. Y cuando conviene, un gemelo digital permite probar cambios antes de aplicarlos en real.
No me gusta enseñar tecnologías. Prefiero enseñar problemas.
El problemaNo quería una web. Lo que de verdad necesitaba era dejar de actualizar la carta cada semana.
La soluciónUna plataforma que convierte la foto de una carta en un sistema completo en minutos: la IA identifica platos, precios y alérgenos, y el resto genera la web y los códigos QR.
Lo que cambióAhora gestiona su presencia digital solo, sin depender de nadie ni esperar a nadie.
Lo que aprendíCuando la herramienta es fácil de usar, la tecnología desaparece. Ese era el reto, no la IA.
El problemaNo quería más datos. Lo que de verdad necesitaba era entender mejor los que ya tenía.
La soluciónUn sistema que analiza años de datos, aprende de ellos y genera recomendaciones automáticas cada día.
Lo que cambióEl equipo decide con datos y menos por intuición, cada mañana y sin esperas.
Lo que aprendíEn la universidad, una buena solución no busca impresionar: busca ser fiable y justificar cada decisión.
El problemaNo quería otra aplicación. Lo que de verdad necesitaba era que todos trabajaran sobre la misma información.
La soluciónUna plataforma modular, adaptada a su forma real de trabajar, que centralizó la información repartida entre herramientas.
Lo que cambióMenos pasos, menos errores y una gestión diaria más ágil.
Lo que aprendíA veces la mejor tecnología es la que quita pasos, no la que añade funciones.
Últimamente estoy investigando cómo integrar modelos de inteligencia artificial locales en pequeñas empresas, sin depender de servicios externos. Me interesa que una empresa pequeña pueda usar IA sin renunciar al control de sus datos.
Y le doy vueltas a axidb, una base de datos para aplicaciones que usan búsqueda semántica y modelos de lenguaje. La pregunta que me ocupa: cuánto se puede simplificar sin perder potencia. Ya es código abierto — en GitHub ↗.
Muchas de estas ideas acaban convirtiéndose en herramientas reales. Otras me enseñan por qué no eran buena idea.
Detrás de cada proyecto hay muchas conversaciones. Muchas preguntas. Y bastante tiempo intentando entender cómo funciona realmente una organización.
Soy Juan Carlos Aguirre. Desarrollo software, inteligencia artificial e infraestructura para organizaciones que necesitan resolver problemas concretos.
No me interesa desarrollar aplicaciones por desarrollarlas. Me interesa entender por qué una organización necesita una — porque muchas veces, cuando entiendes bien el problema, la solución termina siendo mucho más sencilla de lo que parecía al principio.
Me gusta cuando una organización deja de pelearse con sus herramientas y puede volver a centrarse en su trabajo.
Cada proyecto necesita herramientas diferentes. En algunos el reto está en construir una aplicación moderna; en otros, en desplegar una infraestructura completa; a veces el trabajo consiste en integrar modelos de inteligencia artificial con procesos que ya existen.
Las tecnologías cambian. La forma de abordar un problema permanece. Por eso primero decido qué hace falta y solo después elijo con qué construirlo.
No es un blog. Es un cuaderno: lo actualizo cuando aprendo algo que merece la pena contar.
La historia de MyLocal: por qué el reto no era la IA, sino que todo resultara sencillo.
axidb, búsqueda vectorial y lo que decides cuando controlas hasta la última pieza.
Cuándo ayuda una IA general y cuándo lo que hace falta es entender el proceso.
IA privada: privacidad, coste y control, sin tecnicismos.
La parte del trabajo que no se ve y que decide si un proyecto funciona.
Rigor, medir y justificar cada decisión: por qué la investigación mejora cualquier proyecto.
No hace falta llegar con una solución. Ni siquiera con un proyecto definido. Si hay algo en vuestra organización que sentís que podría funcionar mejor, probablemente esa sea una buena conversación para empezar.
La mayoría de los proyectos empiezan con una conversación de una hora y un cuaderno lleno de preguntas.
Juan Carlos Aguirre · Desarrollador de software e IA en Murcia · hola@juancarlosaguirre.es
Cuando los datos crecen más rápido que las personas y hay que responder muchas preguntas al día. La IA ayuda a encontrar respuestas sin sustituir la experiencia; si los datos son sensibles, funciona dentro de la propia empresa.
Empezando por las tareas repetitivas y conectándolas con las herramientas que ya usáis, sin rehacerlo todo.
Los datos no salen de tu organización, tienes más control y no dependes de servicios externos.
No. Trabajo con empresas, PYMEs, universidades y centros de investigación.